Lucien Kroll es un arquitecto belga que busca lo singular, huye de la regularidad, convencional, de las crujías idénticas, la disciplina, simetría, etc.
Desde el comienzo de su carrera Kroll aspiraba a un estilo vernáculo que no mostró ningún signo de “progresividad”, pero que suponía un uso limitado de formas simples y materiales. Mezcla los materiales de una manera aparentemente aleatoria de manera que le da otro aspecto a sus edificios. Él crea edificios que relacionan el paisajejunto con las personas que los usa.
En todos sus proyectos busca e invita a participar activamente a los futuros usuarios de los mismos, de manera que éstos crean espacios únicos y personalizados. Esta estrategia implica a veces un caos organizativo otorgando al edificio una imagen muy sugerente y variada donde aparecen por doquier volúmenes y texturas inesperadas.
Kroll define al arquitecto, como alguien necesario, a pesar de todas las críticas que merece dice, sigue siendo quien mejor hace arquitectura. Dice, si se deja que sean otros quienes la hagan, siempre faltará una dimensión esencial.
Unas de sus obras más paradigmáticas podemos encontrar el conjunto residencial para 150 familias en Vignes Planches en Cergy-Pontoise (1977), la rehabilitación de unos bloques de vivienda social degradados en Alençon (1978), el Liceso Técnico de Belfort (1989) o el barrio Ecolonia de viviendas ecológicas en Alphen aan de Rijn, en Holanda (1988-1992).



Si desean saber más sobre el pensamiento y el criterio que tiene este arquitecto, pueden visitar este enlace que es una entrevista que tuvo en su día, donde también fue invitado especial para exponer en un congreso en España.


